28 May 2020

Alimentando a las pollitas para lograr una óptima postura



La alimentación de las gallinas ponedoras comienza comienza con la cría de la pollita.

Es importante tener presente que los errores que podamos cometer durante el crecimiento serán muy difíciles de corregir en la etapa de postura.

El peso alcanzado entre las 3 y 5 semanas de edad determinará el peso que se obtendrá a lo largo del período de cría. Para alimentar de forma correcta a las aves, se han diseñado planes de alimentación por categoría: el objetivo de los mismos es el de cubrir las necesidades nutricionales, para que en cada etapa productiva puedan expresar al máximo su potencial genético.

Según estos planes, cada etapa (cría, recría, levante, pre-postura, arranque, pico, fase 1 y fase 2) tiene su formulación específica, la cual debe cumplir con objetivos específicos de crecimiento y producción. Por ejemplo, a las 5-6 semanas de edad los órganos deben estar desarrollados; entre las 12 y 14 semanas los huesos y músculos deben estar en un 90% del tamaño adulto.

 

 

El éxito de la etapa de cría se debe lograr trabajando desde el primer día, ofreciendo un ambiente adecuado y un alimento de calidad, de esa manera se ayudará a lograr la uniformidad del lote.

Las primeras horas después de la llegada de las pollitas a la granja son decisivas para conseguir un buen arranque de las mismas. Cuanto antes y en mayor cantidad consuma alimento la pollita, más rápida y mejor será la reabsorción del saco vitelino, evitando posibles infecciones. El saco vitelino es lo que queda de la yema del huevo una vez nacidas las pollitas y  permite que  puedan permanecer hasta 72 horas sin consumir alimento; sin embargo, es muy deseable su rápida absorción y el inicio precoz de alimentación. Cuando las pollitas no comienzan rápidamente a comer, la mortalidad a partir del tercer día aumenta.

En las primeras 5 semanas de edad, la pollita debe haber multiplicado hasta 6 veces su peso inicial, unos 400gr dependiendo la genética.

El peso en esta semana está directamente relacionado con variables de importancia como son:

  • el inicio de postura
  • la persistencia
  • la supervivencia a las 72 semanas
  • el índice de producción de huevos

 

Esto es debido a que, como mencionamos previamente, en la primera fase de crecimiento se produce el desarrollo de los órganos vitales de la gallina y de ellos va a depender la capacidad de producción y la supervivencia.

 

 

Presentación del alimento

Las gallinas prefieren el alimento en forma de partículas groseras en contraste con las harinas. No obstante, durante la cría, a las pollitas se les dificulta tomar el alimento grueso, por lo que se aconseja hacer moliendas finas (no polvo). La forma en micro pellets o crumbles es muy aconsejable debido a que  reduce el tiempo que les lleva comer, aumentando el nivel de ingesta y mejorando el crecimiento.

Más allá de la forma física del alimento, es fundamental en esta etapa que las materias primas sean de muy alta digestibilidad. La inocuidad de las materias primas, así como del alimento ya preparado, debe ser controlada estrictamente. Los alimentos húmedos, con presencia de hongos, enranciados o con micotoxinas provocan fuertes descensos en el consumo.

 

Energía

Las necesidades energéticas de las pollitas de cría son básicamente de crecimiento y mantenimiento. Si el ambiente en el cual se encuentran tiene controlado factores como temperatura, luz, humedad, etc., las necesidades energéticas de mantenimiento son muy bajas. El nivel energético de la dieta dependerá del objetivo de crecimiento y de las condiciones de alojamiento (tabla 1).

Las dietas altas en energía no son necesariamente la solución en un clima cálido, donde causan una disminución en el consumo de alimento y, en consecuencia, una disminución en la ingesta de proteínas y otros nutrientes y, por tanto, la reducción del crecimiento.

Además de contribuir a la composición óptima del cuerpo, las dietas con niveles moderados de  energía permiten una transición suave desde la dieta de crecimiento a la de postura.

 

Proteína

Como dijimos anteriormente, durante las primeras tres semanas de vida, la velocidad de crecimiento es máxima y, por lo tanto, es fundamental el aporte de proteína. Estas necesidades proteicas disminuyen porcentualmente conforme las pollitas crecen y bajan considerablemente a partir de las 12 semanas.

No obstante, en la alimentación de estas aves no es importante hablar de necesidades de proteína sino de  aminoácidos digestibles.

Tabla 1. Recomendaciones nutricionales para pollitas de 0 a 5 semanas. Datos de FEDNA (2016).

 1= Energía Metabolizable Aparente para la retención de Nitrógeno (Kcal/kg)

Sin formulamos solo en función de necesidades de proteínas, no estaremos teniendo en cuenta los requerimientos específicos de aminoácidos.

El aporte inadecuado de aminoácidos redunda en pollitas más chicas y más obesas en la madurez sexual. Lograr el equilibrio de acuerdo a los requerimientos es primordial, ya que tanto el exceso como la falta de aminoácidos es igualmente perjudicial para el metabolismo y el crecimiento de las aves.

Una menor proporción de aminoácidos en la dieta, comparados con la demanda, se transformaran en limitantes y restringirán la síntesis proteica.

 

 

Así mismo, si al consumo de proteína adecuado se le agrega proteína adicional tendrá un efecto negativo. El exceso de aminoácidos se debe catabolizar y esto genera un gasto extra de energía que no podrá ser utilizada para el desarrollo, causando un crecimiento retardado.

Es fundamental tener presente el concepto de proteína ideal y formular de acuerdo a los principales aminoácidos limitantes, como la lisina y la metionina. Si la lisina no se encuentra en las cantidades requeridas, limitará el correcto aprovechamiento del resto de los aminoácidos, los cuales deberán ser eliminados del organismo con el consecuente gasto metabólico.

 

Fibra

El aporte de cantidades moderadas de fibra en la ración es importante para preparar a las pollitas para tener una alta capacidad de ingestión de alimento durante la cría, un efecto clave que luego se verá reflejado en un óptimo consumo en el inicio del período de postura.

Entre las 0 y 5 semanas de vida, un aporte de 3,5% de Fibra Cruda puede beneficiar el desarrollo del tracto gastrointestinal de las pollitas sin presentar ningún efecto adverso en el crecimiento. Por el contrario, el aporte de fibra, además, ayudará a reducir el aporte energético del alimento.

 

Uniformidad del lote

Las uniformidad del lote es tan importante como el peso corporal. Para evaluar la uniformidad se deben pesar al menos 100 aves y determinar el coeficiente de variación(CV) del peso. Un CV de más de 10% indica que el lote no es uniforme.

Los lotes No-uniformes tienen variabilidad en la edad de madurez y en los consumos de alimento, dando lugar a retraso en el pico y la reducción general de producción. Algunas de las causas por la cual el lote no es uniforme pueden ser:

  • Alimentación incorrecta o falta de aplicación de manejo de manera pareja en todo el lote: si la calidad o cantidad de alimento no es consistente en todas las partes del galpón, la ingesta de nutrientes diarios pueden variar y la uniformidad disminuirá.

 

  • Tratamientos individuales de aves como la vacunación, el recorte del pico, la manipulación, y variaciones en el tamaño (edad) de las manadas de origen.

 

  • Problemas sanitarios: enfermedades infecciosas o metabólicas que generen retraso en el crecimiento de un grupo.

 

Calcio y fósforo

La correcta formación de huesos de las pollitas va a ser de suma importancia a lo largo de su vida productiva para lograr huevos con buena calidad de cáscara y para evitar problemas de osteoporosis.

Las necesidades de calcio durante el período de crecimiento son relativamente bajas en contraste con las de la etapa de postura. No obstante, una mala dosificación de calcio, por encima o por debajo de los requerimientos puede ocasionar problemas de tipo metabólicos:

  • El déficit de calcio dará lugar a una falla en la osificación, huesos de goma y desviaciones en los huesos largos y la quilla.
  • Un aporte de calcio excesivo podría generar enfermedades renales y gota visceral.

 

Los niveles de fósforo también son muy importante para una correcta formación ósea. Un déficit de fósforo o una relación Ca:P inadecuada dará los mismos síntomas que una falta de calcio.

Actualmente, a la hora de formular una ración, no se tiene en cuenta el contenido de fósforo total sino el del fósforo disponible.  Este concepto permite reducir el contenido de fósforo en las dietas a través del uso de fitasas, enzimas capaces de liberar el fósforo ligado a los fitatos de los cereales.

 

Conclusiones

Una inadecuada alimentación durante la cría y la recría repercutirán en el desempeño productivo del lote, y por lo tanto, en los resultados económicos de la explotación.

La finalidad de la etapa de cría es la de producir aves que se encuentren, al comenzar su vida productiva, preparadas para generar la máxima puesta de huevos de calidad, con el menor consumo de alimento posible.

Es fundamental cubrir las necesidades de energía, aminoácidos, minerales, vitaminas y agua. Los excesos de nutrientes en la dieta tendrán efectos tan adversos como la escasez; por eso es importante lograr un equilibrio de acuerdo al peso.

No debemos olvidar que el manejo para la producción de huevos comienza el día que llegan las pollitas a la granja.



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