Expertos crean método para calcular el costo de desarrollo de forrajes

27/06/2019

Materias Primas

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Expertos crean método para calcular el costo de desarrollo de forrajes

Profesionales de la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria, Embrapa Ganado de Engorde (MS), desarrollaron un método para calcular cuánto cuesta desarrollar un cultivo forrajero. En el año 2014, el trabajo fue coordinado por el analista Edson Espindola Cardoso y contó con dos investigadores del área de economía rural, Fernando Paim Costa y Mariana de Aragón Pereira, todos de la Embrapa.

 

En este estudio, se evaluaron 16 cultivos desarrollados por esa unidad de investigación y se estimaron los costos de su desarrollo. El estudio fue difundido en la publicación “Costo de los cultivos forrajeros lanzados por la Embrapa Ganado de Engorde: metodología y resultados”.

 

Las gramíneas y leguminosas forrajeras tienen una importancia especial para la ganadería de engorde.

De acuerdo con los participantes del trabajo, el aumento de oferta de carne en la mesa del brasileño en los últimos 30 años se debe, en gran parte, al desarrollo de pastos de mayor valor proteico, de los cuales el ganado se alimenta.

 

Sólo el pasto marandu generó impactos del orden de R$2,7 billones al país debido a su amplia adopción en sistemas de producción lechera y de engorde, relataron los autores. En el bioma Cerrado, por ejemplo, el marandu forma prácticamente la mitad de los pastos. Las semillas forrajeras generadas en Brasil también son producto de exportación, aumentando la importancia de las inversiones en su investigación y desarrollo.

Edson Espindola Cardoso señala que «Los costos obtenidos en la nueva metodología permiten conocer con más profundidad los retornos de las inversiones en la investigación y subsidia a los tomadores de decisión a asignar con mayor eficiencia los recursos utilizados en el desarrollo».

Asimismo, subraya que ahora es posible calcular parámetros económicos sólidos como tasa interna de retorno (TIR) y valor presente neto (VPL). También resalta lo inédito del trabajo: «Por no haber metodología específica, creamos un modelo para calcular el costo de cada forraje y cuánto el gobierno gastó en recursos para su conclusión«.

 

La metodología creada

Para los cálculos, el equipo consideró los costos directos e indirectos desde el inicio de las investigaciones hasta el lanzamiento de la tecnología. Se consideraron valores del proyecto de investigación; plantas que no fueron seleccionadas; mantenimiento del banco de germoplasma; mantenimiento de sectores de la Unidad; gastos de los trabajadores implicados, como investigadores y personal de apoyo, proporcionados al tiempo de dedicación; gastos de material de consumo; servicios de terceros e inversiones; costo de depreciación de inmuebles y equipamientos.

Todos los valores fueron corregidos por el Índice General de Precios, IGP, de la Fundación Getúlio Vargas. «Algo que ayudó mucho en la elaboración de cálculos fue una normativa bajada por Embrapa creando una tabla de costo de mano de obra de los trabajadores de la Empresa, lo que nos dio una buena base«, cuenta Cardoso. De la tabla a la que se refiere constan los costos de mano de obra de los trabajadores por categoría profesional con valores medios por mes, semana, día y hora.

 

Los materiales estudiados y que sirvieron de base para los análisis fueron una recolección de 450 accesos Brachiaria, otra de 426 accesos de Panicum maximum y una tercera recolección de 650 accesos del género Stylosanthes.

 

Para tener una visión general de los trabajos, Cardoso necesitó entrevistar a líderes de los proyectos y a varios otros investigadores involucrados, como los de las áreas de entomología, suelos, fitopatología, nutrición, producción de semillas y socioeconomía. «Con base en las entrevistas, identificamos el número de accesos o germoplasmas de cada género forrajero – Brachiaria, Panicum y Stylosanthes – recibido por la Embrapa Ganado de Engorde a partir de 1982, que pasaron a componer el patrimonio genético de la institución».

 

¿Por qué no se calculó el costo de la marandu?

Cardoso cuenta que no fue posible hacer el levantamiento del costo del cultivo marandu. Este forraje fue introducido en Brasil alrededor de 1967 por el productor de semillas Paul Rankin Rayman, y fue sometido a diferentes estudios y cultivado por varios años en el estado de São Paulo, de donde fue distribuido para varias regiones. En 1977 esa gramínea fue suministrada a la Embrapa Ganado de Engorde e incluida en el proceso de evaluación de forrajeros de la Unidad. En los años siguientes, otros centros de investigación de Embrapa recibieron muestras de la planta, que fueron sometidas a estudios.

Según el experto, no fue posible rescatar los valores gastados durante esas fases, así como de los gobiernos o instituciones privadas que invirtieron en sus estudios. «Entendemos que, si nos apropiáramos sólo de los valores utilizados, a partir del momento en que la Embrapa Ganado de Engorde inició sus estudios, en 1977, la información no retrataría con fidelidad el monto de recursos gastados hasta su lanzamiento, en 1984», explica.

 

El retorno de Embrapa a la sociedad

Viene de larga data la preocupación de Embrapa en evaluar sus tecnologías y difundir los retornos de las inversiones realizadas en la investigación agropecuaria. En 1997, la Empresa lanzó su primer Balance Social, actualizado anualmente.

En esta publicación, se revelan los impactos de las tecnologías sobre el aumento de la productividad, reducción de costos, agregar valor, expansión de la producción, generación de empleos, además de beneficios a la sociedad y al medio ambiente. El Balance Social está disponible en Internet y contiene resultados de diversas tecnologías agropecuarias de Embrapa, incluyendo las plantas forrajeras que representan la mayor eficiencia de retorno de los costos.

 

Fuente: Embrapa Ganado de Engorde



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