08 Dic 2020

Integridad del epitelio: Proporcionando una primera línea de defensa

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AUTOR

Dr. Paco Fernández Lopez - Brea

Poultry Business Manager - International Zinpro Corporation

La integridad del epitelio es fundamental para proporcionar una primera línea de defensa en la lucha contra la condronecrosis bacteriana con osteomielitis (CBO) y para reforzar la seguridad alimentaria y la inmunomodulación.

El tejido epitelial es la primera línea de defensa del animal contra las exposiciones a microrganismos del entorno.

Cubre todas las superficies externas e internas del cuerpo, incluidos los órganos internos, los vasos sanguíneos, las vías respiratorias y el aparato reproductor, y sirve como barrera física entre estos órganos y cualquier bacteria, virus, hongo u otros antígenos que se encuentren en el exterior.

No solo es una barrera física, sino que también puede producir secreciones con marcado componente antimicrobiano. También puede tener cilios, como los que recubren el aparato respiratorio, que sirven para eliminar partículas y microbios.

Aquellos tejidos epiteliales que necesitan intercambiar sustancias entre un lado externo y un lado interno están más expuestos y son especialmente precarios, ya que están formados por una única capa de células epiteliales. Algunos ejemplos son los epitelios (llamados epitelios monocapa) que recubren:

  • Intestino
  • Vías respiratorias
  • Túbulos renales
  • Red capilar endotelial

Estos tejidos epiteliales de una sola capa requieren cuidados especiales.

EPITELIO: LA PRIMERA LÍNEA DE DEFENSA

Los tejidos epiteliales monocapa de se mantienen unidos por unas estructuras proteicas llamadas uniones estrechas.

Si estas uniones estrechas sufren algún daño, se producen fugas en el epitelio, lo que permite la translocación al interior del organismo de antígenos como bacterias, virus u otros microorganismos patógenos externos y sus toxinas, que desencadenarán una respuesta inmunitaria.

Cualquier tipo de estrés (incluido el estrés por calor, el estrés por hacinamiento, el estrés psicológico, el estrés metabólico, las infecciones por coccidios o clostridios, etc.) desencadenará una producción excesiva de radicales libres y citoquinas proinflamatorias que causarán daños en las uniones estrechas y alterarán la integridad del tejido epitelial monocapa, incrementando su permeabilidad.

Como consecuencia del debilitamiento del tejido epitelial en las aves y la consiguiente entrada de bacterias o cualquier otro antígeno en el organismo, pueden presentarse enfermedades y el síndrome de respuesta inflamatoria sistémica (SRIS), que pueden afectar negativamente el crecimiento y la producción.

Además, los epitelios permeables pueden dar lugar a problemas como condronecrosis bacteriana con osteomielitis (CBO), dermatitis o septicemia, y comprometer la seguridad alimentaria a medida que se acerca la fecha de comercialización de las aves.

Los oligoelementos como el cinc, el manganeso y el cobre son fundamentales para mejorar la respuesta inmunitaria y restaurar rápidamente la integridad del tejido epitelial afectado.

Sin embargo, para complementar la dieta no basta con aportar fuentes inorgánicas de oligoelementos. Debemos complementar el programa de nutrición avícola con fuentes de oligoelementos que garanticen que haya nutrientes disponibles para:

» Mejorar la integridad del tejido epitelial

» Reforzar el sistema inmunológico

» Fomentar el crecimiento y la producción

En última instancia, esto puede prevenir los problemas relacionados con la CBO, la seguridad alimentaria, y reforzar la inmunomodulación.

 

¿QUÉ ES LA CONDRONECROSIS BACTERIANA CON OSTEOMIELITIS (CBO)?

La CBO es la causa más común de cojeras en las aves de corral en todo el mundo, especialmente en aquellas explotaciones avícolas en las que no se usan antibióticos en la dieta.

Las pérdidas financieras causadas por la CBO oscilan entre el 1 % y el 3 % en condiciones normales, o hasta el 10-15 % en casos extremos.

A medida que las aves crecen hasta alcanzar el peso de mercado, desarrollan microfracturas entre las placas epifisarias y el cartílago articular del fémur y la tíbia, especialmente en sus porciones proximales.

Si el epitelio del ave está afectado debido a factores de estrés, las bacterias pueden filtrarse desde las vías respiratorias o el tubo digestivo hasta el torrente sanguíneo, y finalmente asentarse en esas microfracturas, donde pueden ocasionar la necrosis del hueso.

Este proceso puede comenzar a una edad muy temprana, incluso en el embrión, todavía en el interior del huevo. Cuando las bacterias se filtran al torrente sanguíneo, pueden sobrevivir o ser ingeridas por los fagocitos (glóbulos blancos o macrófagos). Algunas bacterias pueden permanecer intracelularmente, esperando una oportunidad. A medida que el ave crece y se desarrollan esas microfracturas en las placas epifisarias, las bacterias aprovecharán esa oportunidad para translocarse hasta allí, causando CBO.

CONTROL DE ENFERMEDADES TRANSMITIDAS POR LOS ALIMENTOS EN LAS AVES DE CORRAL

El debilitamiento de la integridad epitelial permite que bacterias potencialmente tóxicas entren en el torrente sanguíneo y, en última instancia, en los órganos del ave. Algunas de estas bacterias son microrganismos patógenos bien conocidos para el ser humano, como E. coli, Staphylococcus, Enterococcus y Salmonella.

Las aves suelen estar expuestas a estas bacterias en las primeras fases de la vida, mientras se constituye su microbiota normal. Al igual que sucede con la CBO, estas bacterias están esperando una respuesta inflamatoria o un episodio de estrés para dañar la barrera epitelial y poder infectar a las aves.

Cuando las bacterias patógenas penetran en el torrente sanguíneo del ave, el sistema inmunitario entra en acción para eliminarlas, pero si el ave está próxima al peso de mercado, las bacterias pueden estar aún presentes en los huesos fracturados y propagarse a los músculos circundantes cuando el ave llega al matadero.

Por eso es importante mantener la integridad del epitelio, para garantizar que estas bacterias no crucen al torrente sanguíneo ni a los huesos, y evitar así que provoquen problemas de enfermedades transmitidas al consumir el producto final.

Otros problemas asociados a la translocación bacteriana son la celulitis (roturas del epitelio por arañazos con reacción inflamatoria subdérmica posterior) y la septicemia a través del epitelio respiratorio o digestivo, que son las principales causas de declaración del producto como no apto para el consumo en la planta de procesamiento.

 

LA INMUNOMODULACIÓN ES FUNDAMENTAL PARA LA INTEGRIDAD EPITELIAL

Cuando el epitelio está dañado y el ave se enfrenta a una invasión de antígenos, la inmunomodulación es fundamental para neutralizar esos antígenos y reparar el epitelio.

La inmunomodulación es la capacidad del animal para autorregular el sistema inmunitario a fin de desencadenar una respuesta inflamatoria rápida y eficaz contra las exposiciones a microorganismos. Pero también implica que sea capaz de regularse, es decir, de detener la inflamación en el momento adecuado antes de que se vuelva dañina para el organismo.

Los oligoelementos, como el cinc y el manganeso, son imprescindibles para la producción y el mantenimiento del tejido epitelial, así como para producir una respuesta inmunitaria satisfactoria.

Las aves necesitan estos oligoelementos no solo para modular la respuesta inmunitaria, sino que su concentración debe ser también suficiente para potenciar su crecimiento y producción. En este sentido, las fuentes inorgánicas de oligoelementos simplemente no son suficientes.

Los complejos minerales absorbidos por el canal de los aminoácidos, mejoran la función inmunitaria en la producción avícola.

Los complejos minerales absorbidos por el canal de los aminoácidos entran y salen en el torrente sanguíneo en forma diferente a los metales iónicos y se excretan en orina a un ritmo más lento.

Por lo tanto, las aves que reciben suplementos de complejos minerales absorbidos por el canal de los aminoácidos, absorberán más metal para impulsar una respuesta inmunitaria satisfactoria y tendrán concentraciones suficientes para maximizar el crecimiento y producción.

En un resumen de 30 estudios se describió una mejora en la resistencia a la rotura por presión en el tejido epitelial superior al 30 % en pollos, al complementar su dieta con Zinc, Manganeso o una combinación de ambos en forma de complejos minerales absorbidos por el canal de los aminoácidos.

 



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