La betaína anhidra minimiza el impacto negativo del estrés por calor

04/06/2019

Aditivos

Aditivos Bienestar animal

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Biochem

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Escrito por: Dr. Bastian Hildebrand & Rubén Crespo Sancho
Technical Manager Southwestern Europe & 2Technical Sales Manager, Spain - Biochem Zusatzstoffe Handels- u. Produktionsges. mbH

INTRODUCCIÓN

Comparado con los mamíferos, las aves son especialmente sensibles a las variaciones de la temperatura ambiental debido a su mayor temperatura corporal (41ºC). Exceptuando los primeros días de vida, el rango óptimo de temperatura está entra 18 – 22ºC.

Las aves intentan mantener su equilibrio térmico con el entorno adaptando su comportamiento:

  • moviéndose a superficies más frescas
  • separando las alas del cuerpo
  • reduciendo su actividad y el consumo de pienso
  • y aumentado la ingesta de agua.

 

Además, empezarán a jadear, generando una alcalosis respiratoria y un desequilibrio ácido – base.

Figura 1: Efecto del estrés por calor sobre los parámetros productivos de las aves (adaptado de Alagawany et al., 2017)

»  El estrés por calor en broilers, aparte de ocasionar una alta tasa de mortalidad, disminuye el crecimiento y la producción de carne.

»  En ponedoras, el menor consumo de pienso empeora la función ovárica, disminuyendo la eficiencia del pienso, la producción y la calidad de los huevos.

»  En reproductoras ocasiona problemas de fertilidad, que pueden ser debidos a menos montas y peor calidad del semen.

Todos los problemas mencionados pueden resultar en pérdidas económicas.

 

 

Las aves responden fisiológica y conductualmente cuando se enfrentan a los efectos del estrés por calor para intentar mantener la homeostasis corporal.

Durante el estrés por calor, las células del ave están sometidas a un estrés osmótico, debido a que la deshidratación puede provocar en las células un desequilibrio hídrico y cambios osmóticos.

 

  • La pérdida del equilibrio electrolítico de las células corporales va acompañada de efectos en casi todos los sistemas del organismo, incluyendo cambios severos en:
  • la composición sanguínea
  • pérdida del balance ácido – base
  • reducción del rendimiento de los sistemas enzimáticos de las células.
  • Intensificación de la pérdida de potasio, sodio y bicarbonato, aumentando la excreción de orina y, en consecuencia, el riesgo de tener camas húmedas.

 

SUSTENTANDO EL EQUILIBRIO ELECTROLÍTICO

Junto con la elección de herramientas de manejo, sistema de producción y genética, el rendimiento de los animales bajo estrés calórico puede estabilizarse mediante medidas nutricionales, como la betaína anhidra.

La betaína anhidra es la forma fisiológicamente beneficiosa y conocida como un regulador osmótico que puede manifestar múltiples efectos positivos en animales con estrés por calor.

Puede ayudar a mantener el volumen citoplasmático y el contenido de agua libre de las células cuando hay una elevada osmolaridad. Incluyendo el potencial para proteger del estrés osmótico al disminuir la actividad de las bombas sodio – potasio en un 64 – 73% (Moeckel et al., 2002).

La presencia de betaína anhidra en el tejido intestinal puede reducir el gasto energético de las bombas iónicas y, por tanto, disminuir las necesidades energéticas de mantenimiento, disponiendo de más energía para la proliferación celular.

 

GRUPOS METILO EN ANIMALES ESTRESADOS

Los animales no pueden sintetizar grupos metilo. Necesitan recibirlos a través de la alimentación, especialmente en situaciones de estrés donde puede observarse una mayor demanda.

Además de las funciones como osmolito, la betaína actúa como donante de grupos metilo, que son de vital importancia para el metabolismo de todos los animales, sobre todo para la función inmunitario y la síntesis de ADN/ARN, proteína o carnitina.

 

EFECTOS SOBRE EL RENDIMIENTO Y LA SALUD

La betaína tiene modos de acción directos e indirectos sobre el rendimiento y la salud de las aves.

La suplementación de betaína puede aliviar las reacciones físicas producidas por el estrés por calor, como se refleja en el aumento de la digestibilidad de los nutrientes. Que puede deberse a una mejor integridad de las células intestinales. Además:

  • En broilers, mitiga el efecto del estrés por calor sobre la ganancia de peso (Figura 2).
  • En ponedoras, mejora del índice de puesta en gallinas (Figura 3).

 

En ambas investigaciones la dosis de betaína anhidra fue de 1 000 mg/kg de pienso.

Figura 2: Efecto de la suplementación de betaína anhidra (1 000 mg/kg) sobre la ganancia de peso medio en broilers con estrés por calor entre las semanas 0 – 5 (Media, n=25; CON = grupo control; HS = estrés por calor; Bet + HS = betaína anhidra + estrés por calor; adaptado de Farooqui, 2005

Figura 3: Efectos de la suplementación de betaína anhidra (1 000 mg/kg) sobre el índice de puesta (32 – 48 semanas de vida) en gallinas ponedoras (media, n = 288; CON = grupo control; HS = estrés por calor; Bet + HS = betaína anhidra + estrés por calor; adaptado de Attia et al., 2016)

 

La experiencia práctica ha confirmado que con una dosis de 1 000 mg / kg de betaína anhidra se puede lograr una productividad más estable durante el estrés por calor y, además, mejorar la calidad de la cama y la salud podal.

 

CONCLUSIÓN

La suplementación con betaína anhidra puede ayudar a mantener la integridad celular y la hidratación bajo estrés por calor, gracias a sus funciones osmorreguladoras, donante de grupos metilo y antiestrés.

La betaína anhidra puede mejorar el rendimiento en broilers, ponedoras y reproductoras en situaciones de estrés por calor.

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