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AUTOR

Jesus Megias Valencia

Las micotoxinas son metabolitos secundarios tóxicos, compuestos químicos producidos de forma natural en varios géneros de hongos. Las más significativas en producción animal son producidas por mohos de los géneros Aspergillus, Fusarium y Penicillium.

El campo donde se cultivan los cereales está expuesto a la acción de factores externos como son el estrés hídrico o las plagas, para las que se aportan herbicidas y nitrogenados.

  • Estos hechos van a determinar la calidad de los cereales.

La estacionalidad y los cambios que se producen entre años lluviosos y años secos facilita el crecimiento tanto de hongos que crecen en época de altas temperaturas y humedad, como otros que aparecen tras temporadas de nieve o inundaciones.

 

En un mismo alimento balanceado producido con cereales de diferentes regiones geográficas, tendremos distintas variedades de hongos que pueden producir diversos tipos de micotoxinas.

 

Esto es lo que revelan múltiples estudios, como es el caso de Streit et al., 2013, donde se mostró que alrededor del 70% de las 1.100 muestras analizadas estaban contaminadas.

El estudio realizado en 83 alimentos diferentes y materias primas alimenticias reveló que todas las muestras estaban contaminadas por una multitud de metabolitos de micotoxinas.

Como promedio, se detectaron 26-30 metabolitos diferentes, oscilando de 7 a 69; el número total de metabolitos diferentes detectados fue 139.

¿Cómo se pueden evitar las micotoxinas en el alimento balanceado?

Para tener un cereal libre de hongos es necesario tratarlo con mucha atención desde el inicio.

  1. En primer lugar, están las recomendaciones basadas en las buenas prácticas agrícolas, como es la valiosa rotación de cultivos y el cuidado durante la recolección de los cereales; tratando de proteger los granos, evitando daños y favoreciendo su secado para minimizar el nivel de humedad.
  2. En el almacenamiento habría que mantener la temperatura o evitar el apilamiento de producto húmedo recién recolectado y utilizar agentes conservantes como los ácidos orgánicos.
  3. Una vez transportado el cereal con cuidado en contenedores cubiertos o herméticos, la recolección correcta de muestras para el control de micotoxinas es un paso crucial del proceso de control de calidad y debe tratarse con especial atención.
  • De hecho, se debería testear hasta 10kg de material, tomando varias muestras de diferentes puntos del camión, ya que el crecimiento de hongos y de micotoxinas no es homogéneo, pudiendo haber zonas sin micotoxinas y otras con unas concentraciones muy elevadas.

Aun siguiendo las pautas mencionadas anteriormente, entre otros posibles procedimientos del plan de prevención, el riesgo cero no existe y es altamente probable que siga habiendo hongos y micotoxinas en el alimento.
  • De hecho, muy raramente aparece únicamente una micotoxina; normalmente aparecen varias, aunque los niveles detectados no superen los máximos permitidos. Este hecho es muy importante debido a que existen sinergismos y efecto acumulativo entre diferentes micotoxinas.

Por ello, junto a la prevención, es muy recomendable la utilización de secuestrantes de micotoxinas.

¿Cuáles son las pérdidas nutricionales del alimento contaminado con Micotoxinas?

Las pérdidas nutricionales producidas en nuestros animales por el consumo de alimento contaminado con micotoxinas hacen que un buen secuestrante suponga una herramienta muy rentable con una inversión mínima, ya que la presencia de micotoxinas tiene un impacto directo en la ingesta de alimento en aves y cerdos.

En un metaanálisis realizado por Andretta et al. (2011 y 2012) en el que se incluyen 98 artículos publicados sobre broilers, 1.400 dietas y 37.000 aves se concluye que, en promedio, las micotoxinas redujeron la ingesta de alimento para pollos en un 12% y el aumento de peso en un 14%, con las ocratoxinas y las aflatoxinas teniendo el mayor efecto en estos parámetros.

Con un total de 1.000 dietas en porcino y 13.000 cerdos, la conclusión es que los efectos de las micotoxinas parecen ser mayores en los cerdos en crecimiento, con una reducción de 18 y 21% en el consumo de alimento y el aumento de peso, respectivamente.

 

¿Cómo saber qué secuestrante debo utilizar?

La elección de un buen secuestrante debe basarse en argumentos técnicos que nos permitan aplacar o limitar la toxicidad de las micotoxinas.

Un adecuado programa de control y prevención de micotoxinas debe contemplar factores como el valor y potencial genético de nuestros animales, longitud de vida productiva, sensibilidad relacionada con la edad y la fase de desarrollo.

Una correcta selección de secuestrantes nos permite proteger a nuestros animales y también el fino ajuste de costos productivos.

Teniendo en cuenta que el alimento puede estar contaminado por varias micotoxinas a la vez, es aconsejable basar el programa de control de micotoxinas, utilizando productos con un modo de acción complejo, incluyendo absorción y biotransformación.

  • La absorción es más fácil en las micotoxinas polares y dentro de esta sección están las aflatoxinas, que suelen estar en gran proporción en el alimento y son habitualmente secuestradas gracias a los aluminosilicatos, también conocidos comúnmente como arcillas.

Si bien es cierto, no es válida cualquier arcilla y para asegurar una buena absorción de micotoxinas es crucial cumplir con características determinadas, como son el tamaño de la propia partícula de la arcilla o el diámetro del poro, necesario para evitar la absorción de otros ingredientes.

Así mismo, es notable la capacidad de intercambio catiónico y la importancia de asegurarnos de que estos aluminosilicatos captarán la micotoxina y facilitarán su expulsión a través de las heces, sin que esta unión se desvincule antes.

Enriquecer la fórmula de un aditivo anti-micotoxinas con el aporte de ácidos orgánicos, es una alternativa interesante, para evitar el crecimiento de hongos en el alimento y con ello, reducir el riesgo de presencia de micotoxinas.

Además, la presencia de ácido orgánico activa la superficie de las partículas de silicatos, generando condiciones óptimas de adsorción para diferentes micotoxinas, como ocurre con las fumonisinas.

 

  • Los agentes biotransformadores son clave para controlar las micotoxinas con mayor dificultad de adsorción que además suelen ser las más peligrosas y las que mayores pérdidas productivas ocasionan, como es el caso de la Zearalenona o los tricotecenos (T-2 o Deoxinivalenol), producidas por varias especies del género Fusarium, la ocratoxina u otras micotoxinas.

Para ello es necesario emplear extractos de paredes de levaduras, que facilitan la interacción de los mananos con las micotoxinas o componentes que permiten romper la estructura del anillo aromático de la micotoxina, transformándola en un metabolito no tóxico.

  • Es un proceso irreversible y específico, de gran interés cuando se trata de inactivación de micotoxinas no polares.

Hablando de micotoxinas, no podemos olvidar tres filtros principales que dispone el cuerpo de nuestros animales: el intestino, el hígado y el riñón realizan constantemente los procesos de neutralización y detoxificación biológica:

 

El intestino sano y su microbiota permiten captar y neutralizar sustancias nocivas no solubles y paliar su posible impacto negativo sobre el animal. No obstante, está demostrado que las micotoxinas afectan al equilibrio del microbiota intestinal, incrementando el riesgo de disbiosis.

El riñón contribuye a la eliminación de sustancias hidrosolubles del organismo.

 

El hígado es el principal filtro tanto para componentes hidrosolubles como liposolubles.

 

Por ello, es de gran interés incorporar en el programa de control de micotoxinas componentes que den apoyo a estos tres órganos diana, por ejemplo:

  • Prebióticos para favorecer la proliferación de bacterias saprófitas
  • Extracto de alcachofa para favorecer el proceso de diuresis y el efecto colagogo y colerético
  • Otros extractos herbales con propiedades antioxidantes y hepatoprotectoras

Optimiza tu protección con soluciones integradas

Todos estos ingredientes activos son los que han sido estudiados, probados y validados tanto a nivel de laboratorio como de campo por LIPTOSA, empresa fabricante que desarrolló la línea de aditivos antimicotoxinas y detoxificantes llamada FINTOX.

Los últimos resultados han sido obtenidos en el Instituto de referencia de SAMITEC en Brasil y demuestran que FINTOX es una de las marcas con más reputación y prestigio en la lucha contra las micotoxinas.

INSTITUTO SAMITEC: efectividad del aditivo anti-micotoxinas Liptosa en la disminución de los efectos de la toxina T-2 en pollos broiler.

Tabla 1. Peso corporal de los pollos alimentados con una dieta que contiene toxina T-2, suplementada o no con el Aditivo anti-micotoxinas de Liptosa, durante 21 días.

  • Según el estudio realizado, los pollos de engorde alimentados con 2.0 ppm de toxina T-2 durante 21 días tuvieron menor peso corporal (6.65%) que el control negativo (P≤0.05).
  • La inclusión en el alimento balanceado de un 0,5% de aditivo anti-micotoxinas de Liptosa en dietas que contenían 2.0 ppm de toxina T-2 aumentó el peso corporal (7,29%) en comparación con el control positivo (P≤0,05).

Conclusiones

  • El riesgo cero no existe
  • El control de las micotoxinas empieza en el campo
  • El uso de secuestrantes de micotoxinas es altamente recomendable
  • La búsqueda de secuestrantes debe estar basada en argumentos técnicos y en la riqueza de sus componentes
  • FINTOX es una solución fiable en el uso de alimentos balanceados de monogástricos y rumiantes y su eficacia está probada tanto en condiciones in vitro como in vivo



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