21 Jul 2020

Levadura autolisada y sus metabolitos mejoran la producción lechera

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AUTOR

Liliana Borges

Departamento I+D, ICC Brazil

Melina Bonato

Departamento I+D, ICC Brazil

La levadura autolisada y sus metabolitos de fermentación mejoran la producción de leche

El principal objetivo de la producción láctea es tener animales sanos pero que al mismo tiempo puedan producir lo máximo que les permita su potencial genético y al mínimo «coste».

La salud de los rumiantes esta relacionada con enfermedades causadas por patógenos o bien desórdenes metabólicos, nutricionales, reproductivos o físicos; también se asocian con el estrés causado por un mal manejo o por condiciones ambientales adversas.

En rumiantes, a la vez que se trabaja para mejorar su nutrición, debemos también pensar en la salud y en la nutrición del rumen, ya que una flora ruminal sana, bien alimentada y correctamente estimulada, nos proporcionará mayores tasas de productividad y se asociará con una mejor salud del animal.

En este contexto, el uso de ingredientes funcionales que proporcionen ganancias de rendimiento y mejoras de la salud tiende a convertirse en indispensable para las dietas de vacas lecheras.

 

Las levaduras han sido ampliamente utilizadas como aditivos funcionales en la nutrición de los rumiantes y existe una densa bibliografía que prueba sus beneficios.

 

RumenYeast® es una levadura pura de Saccharomyces cerevisiae, cuyo origen es el proceso de fermentación de la caña de azúcar para la producción de etanol, a la cual se la somete a autolisis (ruptura de la membrana celular) para liberar el contenido intracelular (metabolitos).

El producto final RumenYeast® es altamente digestible porque contiene aminoácidos, péptidos, polipéptidos de cadena corta y ácido glutámico, e incluye también la propia pared celular de la levadura, constituida por mananooligosacáridos (MOS) y altos niveles de β-glucanos.

 

Los β-glucanos

  • Los β-glucanos son bien conocidos como grandes moduladores o estimulantes del sistema inmunitario, son naturales y refuerzan de manera efectiva la inmunidad innata. Cuando entran en contacto con células fagocíticas, que reconocen los enlaces β-1,3 y 1,6 (PetravicTominac et al., 2010), estas células se activan y producen citoquinas que inician una reacción en cadena, induciendo inmunomodulación y mejorando la capacidad de respuesta del sistema inmune innato.
  • Otro beneficio del uso de β-glucanos es la capacidad de fijar micotoxinas, vía puentes de hidrógeno y fuerzas de Van der Waals, mecanismo de acción que garantiza un amplio espectro de adsorción de diferentes micotoxinas.

La mayoría de los secuestrantes del mercado se basan en aluminosilicatos, muy eficientes adsorbiendo micotoxinas polares (como la aflatoxina), pero por contra pueden unirse también a vitaminas o minerales de la dieta. De manera diferente, los β-glucanos no se fijan a vitaminas ni a minerales y tienen una mayor superficie de contacto que los aluminosilicatos, proporcionándonos mayor eficacia.

 

Los mananooligosacáridos (MOS)

  • Los mananooligosacáridos (MOS) son también componentes estructurales de la pared celular de la levadura y son conocidos por su capacidad para aglutinar patógenos (con fimbria tipo 1) tales como diferentes cepas de Salmonella y Escherichia coli.
  • Los MOS ofrecen un sitio de unión para los patógenos, previniendo la colonización del epitelio intestinal, y esas bacterias aglutinadas serán después excretadas junto con la parte no digerible de las fibras.

Por todo ello, la suplementación con paredes celulares de levaduras con alta concentración de MOS y β-glucanos se asocia con descensos en la contaminación por algunos patógenos y con la modulación del sistema inmunitario.

Este tipo de respuesta es especialmente importante para animales en fases iniciales de crecimiento, en fases reproductivas, ante retos ambientales, e incluso para mejorar la respuesta frente a enfermedades inmunosupresoras. Actúan como un agente profiláctico y aumentan la resistencia del animal, minimizando posteriores efectos perjudiciales (descenso de la producción, altas tasas de mortalidad).

Más allá de la salud intestinal, que se reflejará en el estado general de salud del animal, la flora ruminal también debe ser considerada como un factor complejo que influye en la respuesta de las vacas.

Entre los beneficios esperados con la adición de RumenYeast®, se incluyen la modulación y el apoyo a la flora ruminal para acelerar la digestión de celulosas y hemicelulosas, la estabilización del pH ruminal en condiciones de estrés calórico y el incremento en la producción de ácidos grasos volátiles (Dias et al., 2017a, b).

Dentro del contexto actual del mercado lácteo internacional, aumentar la producción es, a veces, menos relevante debido a los bajos precios de la leche.

Ahora más que nunca, producir más grasa y más proteína en la leche es una forma efectiva de incrementar la rentabilidad del rebaño.

La mejor manera de aumentar la grasa y la proteína de la leche es promoviendo la fermentación ruminal, prestando especial atención a la digestión de la fibra.

La grasa que encontramos en la leche tiene su origen en tres fuentes:

  • Ácidos grasos sintetizados de novo en la glándula mamaria (cadena corta C4 a C14), que suponen un 20–30% de los ácidos grasos de la leche
  • Ácidos grasos preformados (cadena larga C18:0, C18:1 y C18:3), que representan un 35–40%
  • Grupo mixto de ácidos grasos (C16), que constituyen aproximadamente un 35%

 

La bibliografía ha evidenciado que el porcentaje de los ácidos grasos de novo se asocia positivamente con el porcentaje de grasa y de proteína verdadera de la leche.

También se ha descrito que estos ácidos grasos de cadena corta explican cerca de un 50% de las variaciones en la grasa y hasta un 68% de las variaciones en la proteína verdadera.

Los ácidos grasos de novo son cruciales y pueden ser usados para monitorizar el manejo del rebaño.

 

De hecho, la grasa y la proteína de la leche son indicadores clave de rentabilidad ya que están directamente relacionadas con los ingresos netos frente a los costes de alimentación.

» La cantidad de ácidos grasos de novo refleja el funcionamiento del rumen y especialmente de la fermentación de la fibra, la cual produce acetato y butirato, cimientos sobre los que se construirán los ácidos grasos.

»  La proporción de ácidos grasos de novo en la grasa de la leche es el reflejo de un mejor o peor manejo, y de una alimentación correcta para obtener una óptima fermentación ruminal; Una mayor cantidad de ácidos grasos de novo indican una condición ruminal saludable (Blezinger and Bonato, 2017).

 

La digestibilidad intrínseca de la fibra de los forrajes va en función de la genética vegetal, de la madurez al ser cosechados y de las condiciones de crecimiento, determinándose así la cantidad de lignina. Pero también el pH ruminal tiene un fuerte impacto sobre la fermentación de la fibra, por lo que un pobre manejo alimenticio puede afectar al pH ruminal y, subsecuentemente, a la digestión de la fibra y a la producción de proteína microbiana.

  • Además, investigaciones recientes han mostrado que aquellas prácticas alimenticias o de manejo que reducen el pH resultan en la acumulación de isómeros de CLA, de fuerte efecto depresor sobre la grasa de la leche.
  • Por el contrario, hay otras prácticas de manejo que pueden mejorar las condiciones ruminales, como evitar altas densidades del corral, alimentar más frecuentemente, proveer una dieta equilibrada con óptimos requerimientos de fibra y grasa (y niveles adecuados de FND físicamente efectiva), y el uso de aditivos/compuestos para ayudar a la fermentación ruminal.

Varios estudios (Dias et al., 2017a, b) han mostrado que RumenYeast® puede aumentar la producción de leche en +2 kg/vaca/día tanto en ensayos experimentales como en pruebas de campo (Figura 1).

RumenYeast® puede también incrementar la calidad de la leche (grasa y proteína), y reducir el recuento de células somáticas, la incidencia de enfermedades y el riesgo de contaminación de la leche con micotoxinas (Gonçalves et al., 2017).

 

 

La combinación de una adecuada nutrición ruminal con el refuerzo del sistema inmunitario del animal nos puede llevar a una mayor producción de leche y a eliminar también nuestra preocupación sobre la posible presencia de residuos en la leche, aspecto clave para la conquista de las cada vez más exigentes demandas de los consumidores.

 

REFERENCIAS

Blezinger S.B. y Bonato, M.A. (2017). La optimización de la grasa láctea refuerza los beneficios de la leche. All about feed, feed additives.

Dias et al. (2017a). Efectos de la suplementación con cultivos de levaduras a dietas con diferentes contenidos en almidón sobre el rendimiento y el comportamiento alimenticio de vacas lecheras. J. Dairy Sci., 101: 1–15.

Dias et al. (2017b). Efectos de la suplementación con cultivos de levaduras a dietas con diferentes contenidos en almidón sobre el rendimiento y el comportamiento alimenticio de vacas lecheras. J. Dairy Sci., 101: 1–21.

Gonçalves, B.L., et al (2017). Efectos de diferentes fuentes de la biomasa de Saccharomyces cerevisiae sobre la producción de leche, composición y excreción de aflatoxina M1 en leche en vacas alimentadas con aflatoxina

B1. J. Dairy Sci., 100 (7): 5701–5708.

Petravić-Tominac, V. et al., (2010). Efectos biológicos de los β-glucanos de levaduras. Agriculturae Conspectus Scientificus, 75 (4).

 



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