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13 Oct 2021

Micotoxinas: desafío en la producción de proteínas animales

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AUTOR

Carlos Ronchi

Un brote de muerte inexplicable de miles de aves en la década de 1960 en el Reino Unido suscitó debates y estudios sobre las llamadas Micotoxinas, metabolitos secundarios tóxicos producidos por hongos filamentosos, que crecen y proliferan en los granos en condiciones ideales de temperatura, humedad y oxígeno.

 

En ese momento, se descubrió que el problema estaba en el alimento, que había sido elaborado con maní importado de África y Brasil. Este maní estaba contaminado con una sustancia fluorescente producida por el hongo Aspergillus flavus.

Desde entonces, la contaminación de los cereales con micotoxinas, año tras año, ha demostrado ser un riesgo importante para la producción de proteína animal en todo el mundo.

 

Según una encuesta mundial, que informó la incidencia de las seis principales micotoxinas encontradas en los productos agrícolas utilizados para la alimentación animal, entre enero y marzo de este año, el 90% de las muestras analizadas contenían al menos una variedad de estos metabolitos.

  • En cuanto a los datos de América Latina, la encuesta apunta a un alto riesgo de contaminación, con cinco concentraciones promedio de micotoxinas por encima del límite.

Este dato refuerza la importancia de conocer el origen de los granos utilizados en la nutrición animal, así como su grado de riesgo, por lo que es necesario implementar medidas y programas que reduzcan sus impactos negativos en la salud humana y animal.

Salud Animal

Actualmente se encuentran catalogados en el mundo más de 500 tipos de micotoxinas, pero seis de ellas se encuentran con mayor frecuencia en el análisis de granos.

Son:

Aflatoxinas

Fumonisinas

Zearalenona

Ocratoxina A

Desoxinivalenol – DON y T2

En la mayoría de los análisis encontramos más de un tipo de micotoxinas, por lo que es común observar síntomas de sinergia entre ellas en los animales.

El consumo de alimentos contaminados con micotoxinas provoca varios daños a la salud de los animales.

Generan efectos tóxicos que perjudican el buen funcionamiento de los órganos, especialmente el hígado, los riñones y el sistema inmunológico, comprometiendo los mecanismos de defensa.

Además, afectan la salud intestinal, reduciendo la absorción de nutrientes, con el consecuente daño al desempeño zootécnico y económico.

  • También son altamente cancerígenos.

Las enfermedades provocadas por la ingestión de micotoxinas se denominan micotoxicosis, que en su mayoría provocan daños en los órganos internos del animal, como el hígado, los riñones, el tejido epitelial y el Sistema Nervioso Central.

Los animales infectados muestran síntomas de palidez, crecimiento deficiente, diarrea, hemorragia, cambio en la producción de huevos y la consecuente muerte.

En general, las micotoxicosis son enfermedades tóxicas causadas por la exposición acumulativa a micotoxinas, que pueden manifestarse de forma aguda o crónica.

Cuando se encuentran en niveles elevados, las micotoxinas provocan pérdidas o enfermedades en los animales de granja por intoxicación, pero a niveles más bajos sus síntomas pueden enmascararse, aunque no dejan de causar pérdidas económicas.

Además, las micotoxinas se pueden transferir a la cadena alimentaria humana

 

El diagnóstico clínico de micotoxicosis puede ser difícil porque, en algunos casos, las micotoxinas conducen a síntomas leves, que se confunden fácilmente con otras enfermedades causadas por otros microorganismos.

Los principales efectos descritos de la intoxicación por micotoxinas en pollos de engorde son:

Mayor conversión alimenticia

Disminución del aumento de peso

Aumento de la mortalidad

Diarrea, ascitis, sepsis, edema y congestión renal

También se describen en la bibliografía una actividad elevada de las enzimas GGT, AST y LDH, creatina quinasa y colesterol y niveles séricos reducidos de proteínas totales.

En los cerdos, se observa que la sensibilidad a las aflatoxinas, por ejemplo, es una de las más altas entre los animales.

Uno de los principales problemas es que, en muchos casos, la cantidad de micotoxinas presentes en la dieta no es alta, lo que dificulta el diagnóstico clínico porque no desencadena una afección notoria.

  • Es habitual observar solo una reducción en el aumento de peso de los animales. Debido al retraso en el diagnóstico, la toxina termina acumulándose en el hígado del animal, iniciando una serie de problemas de salud, resultando en una caída en la eficiencia productiva y, en consecuencia, en la rentabilidad del productor.

 

¿Cómo evitar la intoxicación por micotoxinas?

En la mayoría de los casos, la contaminación por hongos y consecuentemente micotoxinas se asocia con un manejo inadecuado de los cultivos y/o almacenamiento de los granos en condiciones inapropiadas.

Entre los factores que ayudan con la contaminación, podemos destacar:

  • Siembra directa
  • Variedades menos resistentes a los hongos
  • Sequías
  • Heladas
  • Exceso de humedad en los silos de almacenamiento y otros

Entre las formas de evitar esta contaminación, podemos destacar el correcto secado de los granos, mediante secadores con capacidad suficiente, con tiempo y temperatura ideales.

Con la reducción de la humedad, el ambiente se vuelve desfavorable para el desarrollo de hongos, con la consecuente disminución en su producción de micotoxinas.

 

La tecnología contra las micotoxinas

Si bien el escenario global demuestra que el problema es una preocupación generalizada para la ganadería, por otro lado, la ciencia y el análisis de micotoxinas ha avanzado mucho en los últimos años.

  • Existen, por ejemplo, herramientas de monitoreo “en línea” de micotoxinas en granos destinados a la alimentación animal, que detectan cuantitativa y cualitativamente los niveles de toxinas existentes con la tecnología de infrarrojo cercano (NIRS).

Con resultados rápidos y confiables, la herramienta apoya la toma de decisiones para las estrategias de uso de los granos, incluida la indicación del tipo y la dosis de adsorbentes necesarios para neutralizar la acción de las micotoxinas y minimizar sus efectos negativos en los animales.

Una forma eficaz de combatir las micotoxinas es la adición de adsorbentes específicos a la alimentación animal. Estos aditivos actúan como secuestrantes de micotoxinas, reduciendo la absorción por el intestino de los animales, impidiendo su distribución a otros órganos, evitando pérdidas zootécnicas y económicas para el productor.

 

YESSINERGY ofrece al mercado una línea completa de adsorbentes –FIX LINE– que incluyen en su composición componentes responsables de la alta adsorción de las principales micotoxinas que se encuentran en el campo y, al mismo tiempo, productos que contribuyen al mantenimiento de la salud animal.

Producida en su propia planta de fabricación siguiendo los más estrictos estándares de calidad mundial, FIX LINE está compuesta por adsorbentes: YES – FIX HP, YES – FIX, YES – FIX R, YES – FIX S y YES – FIX M

La sinergia entre sus principios activos para la adsorción de micotoxinas (1,3 y 1,6 β-glucanos, bentonita policatiónica, carbón activado y molécula orgánica), combinado con el efecto antioxidante del selenio orgánico y el efecto hepatoprotector del extracto de cardo mariano (Silimarina), hacen de los adsorbentes de la línea FIX potentes herramientas en la lucha contra las micotoxinas y sus efectos negativos en la producción animal, además de contribuir a la recuperación y mantenimiento de la salud animal.



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