Micotoxinas, estrés y bienestar animal

10/07/2017

Aditivos Micotoxinas Salud Animal

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Escrito por: Marisabel Caballero
Product Manager Mastersorb® EW Nutrition
Revista: NutriNews Septiembre 2017

La exposición a múltiples micotoxinas con el estrés ambiental, puede llevar a efectos negativos en el bienestar, la salud y la producción, animal.

BIENESTAR ANIMAL

En producción animal, el bienestar es un asunto multidimensional que implica cuestiones científicas, éticas, económicas y políticas; no se limita a la protección y el bienestar de los animales, sino que también tiene un impacto sobre posibles repercusiones en sanidad animal y en la inocuidad de los alimentos.

El bienestar animal ha sido definido por el Consejo para el Bienestar de los Animales de Granja (Farm Animal Welfare Council, FAWC), como la garantía de cinco libertades:

  • Estar libres de hambre y sed
  • Estar libres de incomodidad
  • Estar libres de dolor, lesiones y enfermedades
  • La libertad de expresar un comportamiento normal
  • Estar libres de miedo y angustia

El concepto sigue estando en discusión y debe ser adaptado a animales domésticos, así como a un estado de alostasis en contraposición a un estado de homeostasis.

Incluso en un estado de alostasis, los factores de estrés agudos y/o continuos conducen a un pobre estado de bienestar y pueden aumentar la susceptibilidad a enfermedades.

Al final de la cadena de valor, esto puede representar riesgos para los consumidores, a través de infecciones de transmisión alimentaria como Salmonella, Campylobacter y E.coli.

HOMEOSTASIS, ALOSTASIS Y ESTRÉS

Un estado de homeostasis implica que cuando un animal se enfrenta a algún cambio en su entorno y reacciona mediante mecanismos de retroalimentación fisiológicos y conductuales, el objetivo es mantener un equilibrio interno constante.

En este estado, las variables fisiológicas se mantienen en un “punto óptimo” y, por tanto, si se evitan o eliminan desafíos, se puede garantizar un buen bienestar animal.

La alostasis puede definirse como “estabilidad a través del cambio”

En la práctica el estado de homeostasis no es alcanzable y puede argumentarse la ausencia de estímulos como un estado negativo para el bienestar animal.

La alostasis implica mecanismos que alteran las variables fisiológicas dentro de un margen de seguridad, es decir, un valor inusual en un parámetro fisiológico no es un fallo, sino una respuesta a nuevas demandas.

Esta respuesta implica la liberación de hormonas, neurotransmisores y citoquinas que actúan como mediadores de alostasis para producir cambios adaptativos, por ejemplo, en el metabolismo y el sistema inmune.

La capacidad de cambio es una habilidad crucial para la salud y el bienestar de los animales.

Sin embargo, cuando los mecanismos alostáticos son excesivamente estimulados (en cantidad o en tiempo), el animal no se ajustará apropiadamente y puede:

  • No interrumpirse la respuesta fisiológica cuando el desafío desaparece.
  • No iniciarse una respuesta adecuada al presentarse el desafío.

Esta situaciones conllevan un estado de desviación en el sistema regulador que se puede definir como estrés.

Entre los principales factores de estrés en los animales de producción están:

  • Condiciones inadecuadas de manejo
  • Enfermedades
  • Dieta inadecuada
  • Aburrimiento
  • Cambios en la rutina y ambiente

 

¿CÓMO MEDIR EL BIENESTAR, EL ESTRÉS Y EL MIEDO?

Se pueden utilizar diferentes parámetros para evaluar el estado de bienestar de los animales, incluyendo su comportamiento, algunas funciones biológicas relacionadas con la fisiología del estrés y datos zootécnicos y patológicos.

Una evaluación completa del bienestar debe basarse en diferentes variables.

NIVEL DE HORMONAS

Una de las variables más utilizadas es el nivel de hormonas corticosteroides ya que su medición en el plasma es relativamente fácil y disponible.

Se basa en que el organismo responde a los intentos fallidos de hacer frente a un factor de estrés con la activación del eje hipotalámico-pituitario-adrenocortical (HPA), lo cual estimula la secreción de estas hormonas.

Los corticosteroides inhiben a su vez varias funciones del sistema inmune, incluyendo la proliferación de linfocitos, la producción de inmunoglobulina y la producción de citoquinas y agentes antiinflamatorios.

En aves, un nivel alto de corticosterona en el plasma provoca una reducción en el número de linfocitos circulantes, lo que aumenta la proporción de heterófilos a linfocitos (relación H/L), que es uno de los indicadores de estrés más utilizados en avicultura.

El manejo durante las vacunaciones provoca en los animales situaciones de estrés.

INMOVILIDAD TÓNICA

La actividad del eje HPA está también relacionada con los comportamientos adoptados ante desafíos externos, uno de ellos es la inmovilidad tónica, una respuesta al estrés y miedo que consiste en un estado de parálisis, mostrado a menudo ante la amenaza de un depredador.

La inmovilidad tónica puede ser inducida mediante restricción manual: el ave se mantiene acostada sobre su espalda o costado durante aproximadamente 15 segundos y luego se libera.

El animal adopta una postura inmóvil que dura de unos segundos a varias horas. La duración de esta reacción está positivamente relacionada con el estrés previo y el estado de miedo, cuanto más asustada y estresada el ave, más tiempo permanecerá inmóvil después de su liberación.

Este indicador también está positivamente correlacionado con la relación H/L y el nivel de corticosterona plasmática.

PESO CORPORAL

Finalmente el efecto más reconocible del estrés es una disminución en la ganancia de peso corporal, causado por:

  • Cambios en el metabolismo
  • Hipercolesterolemia
  • Enfermedades cardiovasculares
  • Lesiones gastrointestinales
  • Alteraciones en la función inmune con el incremento en la secreción de corticosteriodes

Pollo con inmovilidad tónica

MICOTOXINAS Y BIENESTAR ANIMAL

Los efectos de las micotoxinas en los animales son ampliamente conocidos y su impacto en la salud y, por tanto, en el bienestar de los animales se ha demostrado no sólo en condiciones experimentales, sino también en la producción comercial.

Estos efectos van desde la inmunosupresión hasta la muerte, e incluyen un bajo rendimiento productivo, lesiones en la mucosa oral e intestinal, daño a diversos órganos vitales e infecciones y enfermedades secundarias.

La Autoridad Europea de la Seguridad Alimentaria (EFSA) ha establecido valores máximos legales en el alimento destinado al consumo animal para aflatoxinas; y valores máximos orientativos en el caso de deoxynivalenol (DON), ocratoxina A (OTA), fumonisinas B1+B2 (FUM) y zearalenona (ZEA).

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