Papel de las tributirinas en el destete de lechones

15/09/2017

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Escrito por: José M Ros
Business Development Manager Perstorp Feed&Food
Revista: NutriNews Septiembre 2017

En el siglo IV a.c., Hipócrates, padre de la medicina moderna, ya afirmaba que “todas las enfermedades empiezan en el intestino”. De alguna manera esta afirmación sigue siendo válida en nuestros días, y se reafirma en la medida que vamos descubriendo la complejidad del sistema digestivo, su fisiología y las interacciones con otros sistemas del organismo.

Más allá de las funciones meramente digestivas, este sistema tiene un papel fundamental como barrera selectiva de los elemento que deben (o no) atravesarle para incorporarse en el organismo.

 

La importancia del sistema digestivo en lechones

Actualmente sabemos que en el sistema digestivo se localiza aproximadamente el 70% del sistema inmunitario. Esto es lógico si tenemos en cuenta que el digestivo es el órgano más expuesto a agresiones externas, tanto por su gran superficie de contacto con el medio exterior (más de 150 veces superior a la de la piel, o 4 veces la del sistema respiratorio), como por la naturaleza de su función:

  • absorción de nutrientes,
  • intercambio de líquidos y electrolitos,
  • barrera frente a elementos químicos y/o biológicos con potencial patógeno.

El buen funcionamiento digestivo es clave no solo para el adecuado aprovechamiento del alimento y optimizar producciones, también para garantizar una mayor capacidad de respuesta frente a cualquier tipo de factor de stress sobre el animal.

Son muchos los esfuerzos realizados por los productores para minimizar las amenazas para una óptima condición digestiva :

– selección de materias primas e ingredientes,

– controles de calidad y puntos críticos,

– presentación del pienso, etc.

»Esfuerzos que permiten mejorar constantemente los resultados productivos y la reducción de problemas sanitarios en las manadas.

 

Factores  que afectan al buen funcionamiento digestivo

La producción porcina sigue enfrentándose al reto del manejo del destete en los lechones con el objetivo de reducir su impacto negativo sobre el crecimiento y la integridad intestinal.

1/ Estrés

El destete es el momento de mayor estrés en la vida del lechón. A un cambio drástico en la alimentación, se suman importantes cambios de manejo, todo ello en animales cuyo sistema inmunitario aún está aún lejos de la madurez.

2/ Consumo de alimento

El destete se acompaña de una repentina caída en el consumo de alimento que se traduce en una significativa pérdida de peso, pero también de una inmediata reacción inflamatoria intestinal, lesiones en vellosidades y criptas, reducción en la producción de anticuerpos (IgA) y compromiso del efecto barrera.

En cuanto el animal empieza a comer el pienso, el intestino recibe un alimento que aún no está preparado para digerir, lo que tiende a agravar el proceso y complicar la recuperación de la función digestiva, pero también del efecto barrera frente a enteropatógenos, toxinas y nutrientes no adecuadamente pre-digeridos.

La recuperación de este proceso es determinante en la rentabilidad de todo el proceso de engorde. Independientemente de la edad del destete, un lechón pierde entre 175 y 250 gr en el primer día.

Tokach (1992) demostró que la ganancia de peso en la primera semana post-destete tiene una repercusión directa en el número de días necesarios para alcanzar el peso de sacrificio.

• Se observó que si los cerdos ganan 227 gr/día en la primera semana, los días de cebo se reducen entre 6 y 10 frente a los que crecen 150 gr/día. Varley (1999), en una prueba con 5000 cerdos, observó que los animales que no consiguen un buen arranque en el cebo nunca recuperan la pérdida de los primeros días (fig 1).

• El consumo de pienso en el post-destete es aproximadamente el 2,5% del total, pero su impacto sobre la ganancia de peso final puede llegar al 30%.

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Fig.1: Impacto de la GMD en el destete sobre el peso final de mercado (Varley, 1999)

 

La puesta en marcha de medidas orientadas a reducir la pérdida de peso y acelerar la recuperación del lechón es clave y han demostrado eficacia. El periodo de stress post-destete puede durar entre 7 y 10 días, pero en granjas con buen manejo este proceso se puede acortar hasta los 2 días. Un buen manejo del destete puede suponer un ahorro en pienso del 7% durante el cebo.

3/ Procesos fisiológicos

Actualmente se sabe que el buen funcionamiento del digestivo no es solo cuestión de pesos y consumos. Los procesos fisiológicos desencadenados por el destete en condiciones de producción empiezan a ser conocidos con detalle a pesar de su complejidad.

A modo de ejemplos, a continuación mencionamos solo algunas observaciones publicadas en este campo:

• El destete lleva asociado una alteración de la permeabilidad intestinal que favorece la acción de entero-patógenos y toxinas, mala-absorción de nutrientes, inflamación y diarrea (Boundry, 2004; Moeser, 2007).

Nabuurs (1994) demostró que el efecto negativo de E. coli sobre la capacidad de absorción intestinal de electrolitos se potencia durante el destete.

Moeser (2007) valoró la disfunción intestinal en lechones destetados al día 19 y apreció mayor permeabilidad y niveles de CRF( Corticotropin Release Factor) y cortisol que el los animales no destetados.

Pie (2004) midió la expresión genética de citoquinas pro-inflamatorias durante el destete observando un incremento en sus niveles. Las citoquinas pro-inflamatorias regulan tanto las funciones inmunitarias como los procesos de crecimiento.

Por lo tanto, el stress post-destete no es solo un problema nutricional sino que abarca complejos aspectos fisiológicos.

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Mecanismos de defensa endógenos

Además de los mecanismos de defensa propios del animal (sistema inmunitario), la microbiota también juega un papel relevante en el establecimiento de la normalidad post-destete ya que participa activamente en el proceso digestivo y favorece el control de enteropatógenos.

Algunos componentes de la flora intestinal son a la vez productores de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), que actúan como fuente de energía para los colonoitos y enterocitos y colaboran en el control de enteropatógenos.

Dentro de este grupo de AGCC, el ácido butírico ha demostrado desempeñar una serie de propiedades particularmente relevantes en:

  • la modulación de la respuesta inmunitaria,
  • control de la inflamación
  • protección y recuperación de la mucosa intestinal.

Por ello, desde hace décadas, es una molécula de elección por los productores y nutricionistas especialmente en las fases de destete.

Si bien el interés de su inclusión en los piensos de destete es ampliamente aceptado, su uso se ha visto condicionado por factores como olor, volatilidad y rápida absorción que dificultan la llegada al intestino.

Los glicerol-ésteres de ácido butírico (tributirinas, Fig 2) son una nueva forma de suministrar este ácido con importantes ventajas, ya que aportan una mayor concentración de ácido butírico que es liberado en el intestino delgado por acción de las lipasas pancreáticas, son moléculas muy estables, resisten los procesos de fabricación y no tienen problemas de olor.

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Fig 2: Estructura química de la tributirina

 

La investigación realizada en la última década, también con fines de aplicación en medicina humana, aportan información precisa sobre su modo de acción, eficacia, y potencial en la prevención y superación de desafíos como la fase de destete en lechones (Fig 3).

 



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