Monográfico

Bienestar y Nutrición

 
02 Sep 2020

Reducción de la incidencia de diarrea post-destete en lechones



En un artículo anterior (Influencia del nivel de proteínas en la dieta de cerdos), mencionamos las ventajas de reducir el contenido total de proteína cruda en la dieta de cerdos, sin detenernos en una categoría en particular.

En este apartado repasaremos los beneficios logrados en lechones destetados cuando se disminuye la cantidad total de proteína cruda, sin descuidar el aporte de aminoácidos. 

 

En el destete, el alimento pasa de líquido (leche) a sólido, acompañado de cambios ambientales, morfológicos y microbianos en el tracto gastrointestinal (TGI) de los lechones. Estos cambios a menudo se asocian con una alta incidencia de diarrea post-destete en este período.

Los antibióticos en el alimento se han utilizado ampliamente como medidas preventivas eficaces para la diarrea post-destete; sin embargo, la aparición de resistencia a los antimicrobianos provocó una preocupación mundial por los efectos negativos del uso subterapéutico de antibióticos. Como resultado, en 2006 se introdujo una prohibición sobre el uso de antibióticos en los alimentos en Europa, y la Organización Mundial de la Salud (OMS) publicó su Plan de acción mundial sobre RAM en 2015.

En consecuencia, es fundamental contar con estrategias nutricionales alternativas para controlar la diarrea post-destete. Una de ellas consiste en reducir los niveles de proteína cruda (CP) de la dieta de lechones destetados. Esto se debe a que las proteínas y aminoácidos no digeridos en intestino delgado, son fermentados por la microbiota intestinal y esta situación contribuye a la aparición de diarreas.

En el intestino grueso se producen numerosos metabolitos a partir de la fermentación de proteínas, como ácidos grasos de cadena ramificada, metabolitos bacterianos que contienen azufre (como metanotiol, ácido sulfhídrico), compuestos aromáticos (compuestos fenólicos, indólicos), poliaminas y amoniaco.

Algunos de los los metabolitos son beneficiosos para el huésped; por ejemplo, los ácidos grasos de cadena corta pueden ser utilizados como fuente de energía por el húesped o regular la proliferación y diferenciación celular.

Cuando las dietas de lechones tienen un exceso de proteínas, el pH de la luz intestinal aumenta a condiciones casi neutrales, que proporcionan un entorno favorable para la proliferación de bacterias patógenas, tales como especies de Bacteroides y Clostridium, aumentando así la incidencia de diarreas.

Por lo tanto, reducir la cantidad de proteína que llega al intestino grueso seleccionando ingredientes proteicos de alta digestibilidad o reduciendo la nivel de proteína en la dieta puede ayudar a aliviar la incidencia de diarreas post-destete.

La fuente de proteínas también es una cuestión a tener en cuenta a la hora de formular dietas para lechones. Las proteínas de origen animal exhiben un valor nutricional superior al de las proteínas de origen vegetal, principalmente debido a una mayor digestibilidad; por lo tanto, es común el uso de harinas de pescado o suero lácteo en polvo en dietas para cerdos jóvenes.

El nivel de PC de las dietas típicas en base a maíz y soja para lechones destetados en la fase de crianza (es decir, de 7 a 20 kg de peso corporal) normalmente varía del 21% al 25% según la situación higiénica de las granjas de cerdos o los objetivos de producción.

En un estudio de Yue y Qiao (2008) la reducción del nivel de PC en la dieta de lechones del 23,1% a 18,9% (con suplementación de los aminoácidos L-lisina, DL-metionina, L-treonina y L-triptófano) y disminuyó la presencia de diarreas con una mejora simultánea en la consistencia de las heces. Una nueva reducción al 17.2% disminuyó el rendimiento de crecimiento a pesar de la adición de aminoácidos sintéticos para lograr un patrón AA ideal.

Por lo tanto, se sugirió que la reducción de PC en la dieta de lechones destetados, no debería ser superior a 2 unidades porcentuales por debajo de las recomendaciones del NRC(2012) ya que otros aminoácidos no esenciales (NEAA) pueden convertirse en limitantes dando como resultado un rendimiento deficiente.

 

 

Morfología intestinal

La evidencia sugiere que las dietas bajas en proteína podrían aliviar las alteraciones en la morfología intestinal inducida por bacterias patógenas y mantener la capacidad normal de digestión y absorción de las células intestinales. Sin embargo, una mayor reducción por más del 4% resultó en una reducción significativa en la altura de las vellosidades en duodeno y yeyuno aunque las dietas fueron suplementadas con L-isoleucina, L-valina, L-histidina y L-fenilalanina

En general, reducir el nivel de PC en la dieta dentro de un rango adecuado no más de 3 unidades porcentuales no modificará la integridad de la morfología intestinal.

 

Microbiota intestinal

El intestino de los mamíferos está colonizado por muchos miles de cepas de microbiota con un número total de células microbianas superior a 1014. La fermentación de proteínas dietéticas no digeridas se asocia con una mayor proliferación de bacterias fermentadoras de proteínas.

Por lo tanto, la fuente, la calidad y el nivel de las proteínas alimentarias pueden influir en las comunidades microbianas de los lechones



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