Valoración de hojas como materia prima fibrosa alternativa en cabras

05/10/2019

Formulación Materias Primas

Formulación Materias Primas

Escrito por: Fernando Bacha1 ,Ion Pérez2, Tamara Romero2 y Carlos Fernández2
1Nacoop, S.A: 2 Universitat Politécnica de Valencia
Revista: nutriNews Septiembre 2019

La etología, se basa en el análisis del comportamiento, en términos de la magnitud de las respuestas hacia las variables:

  • externas como el medio ambiente
  • internas como la influencia hormonal de la madurez o como el desarrollo neuro sensorial.

Los etólogos han enfocado el estudio del comportamiento a los mecanismos que lo controlan, a su ontogenia o desarrollo en el transcurso de la vida y a su adaptación filogénica o evolutiva.

El comportamiento alimentario de las cabras se puede definir como:

“la relación entre la sensación de satisfacción producida por la ingestión y las sensaciones proporcionadas por cada componente de la ración una vez ingerido en el organismo” 

El ganado caprino se ha caracterizado por su gran capacidad de adaptación al medio ambiente, en los ecosistemas más desfavorables, esto se debe fundamentalmente a su poca selectividad en el sabor de los alimentos, aunque tienen especial predilección por forrajes y pastos húmedos.

Otra ventaja adaptativa del ganado caprino es la capacidad de ramoneo que está dada por la facultad de bipedestación, que consiste en poder incorporarse apoyándose solamente con los miembros posteriores, permitiéndoles buscar brotes en las ramas de árboles y arbustos a una altura de hasta 2 metros.

El ganado caprino es considerado por Hoffmann (1988) como: consumidor intermedio en la clasificación de herbívoros que él mismo propone, aunque son capaces de adaptarse a otros ambientes, pudiendo actuar como: selector de concentrados o consumidor de forrajes de baja calidad.

Según Morand y Sauvant (1984) lo definieron como consumidor adaptativo con selectividad de media a alta, relacionado en parte a las características anatómicas de su boca que muestra una amplia movilidad de sus labios y lengua prensil, permitiendo que esta especie presente una alta capacidad de selección.

Por otra parte, no manifiestan un rechazo marcado por los sabores amargos que son comunes en leguminosas arbustivas por la presencia de taninos.

» Estas características nutricionales propias de su comportamiento alimentario ha determinado la dificultad de proporcionar una dieta con los nutrientes necesarios y que sea apetecible para mantener una buena condición fisiológica y lograr niveles aceptables de producción.

Las cabras suelen elegir diferentes tipos de plantas para su consumo, esto facilita la posibilidad de introducir en la dieta algunas plantas ricas, por ejemplo, en alcaloides, terpenos y taninos, gracias al comportamiento de búsqueda continua de alimentos durante el pastoreo les permite equilibrar la dieta para contrarrestar los efectos indeseables de estos compuestos.

  • Aceptan todo tipo de alimento pero no siempre de la misma forma.
  • En alimentos monótonos disminuye el consumo y aumentan el desperdicio

Por ejemplo, en el caso de los taninos se ha logrado identificar cierta adaptación de su microflora ruminal por medio de la presencia de microorganismos tanino – tolerantes. La presencia de esta microflora adaptada, es el éxito de subsistencia de las cabras en medios hostiles.

En este sentido, las cabras pueden utilizar las hojas de los árboles, ya que no se encontraron signos de toxicidad en las cabras que consumían 10-23 g/kg de hojas ricas en taninos (Phale y Madibela, 2006).

La composición química, la degradación in situ y la digestibilidad in vitro pueden considerarse indicadores útiles para la evaluación preliminar del valor nutritivo probable de los arbustos no investigados previamente (Nahand et al., 2011).

Las hojas de los árboles han sido utilizadas tradicionalmente por los agricultores como alimento para animales, pero se sabe relativamente poco sobre su potencial para reemplazar los concentrados ricos en proteínas convencionales, como la harina de soja.

Los árboles sembrados para que los animales consuman como fuente de forraje, también cumplen un valioso papel medio ambiental.

Sistemas de alimentación utilizando hojas de árboles

Existen dos enfoques posibles para desarrollar sistemas de alimentación utilizando hojas de árboles.

  • Introducir árboles con potencial conocido como alimento para animales.
  • Usar las hojas de los árboles ya establecidos en los sistemas agrícolas tradicionales.

Varias especies de árboles podrían ser fuentes efectivas para proporcionar una nutrición forrajera durante los períodos normales y de escasez (Reddy, 2006). Si bien los forrajes y los cultivos de leguminosas tienen muchas ventajas sobre los cultivos de árboles, las hojas de ciertos árboles pueden ser tan nutritivas como las de las leguminosas forrajeras (Soliva et al., 2005).

La presencia de forrajes de leguminosas y forrajes de árboles en los pastos se ha aceptado generalmente para mejorar la productividad de los rumiantes en los pastos tanto templados (Ulyatt, 1980) como tropicales (Milford, 1967).

En altitudes elevadas, el follaje de los árboles puede proporcionar más del 50% del alimento disponible para los rumiantes en la estación seca, las ramas se recolectan y se llevan a los animales.

Incluso en las regiones de mayor precipitación donde el pasto suministra la mayor proporción de la materia seca consumida por los rumiantes, las hojas de los árboles y las frutas pueden formar un componente importante de la dieta, especialmente para los pequeños rumiantes.

Las hojas de arbustos y árboles se convierten en un recurso estratégico del cual puede depender el mantenimiento de los animales en épocas críticas de disponibilidad de alimento, además el consumo y la degradabilidad ruminal de las materias fibrosas dependen, entre otros factores, de sus características físico químicas (Giger-Reverdin, 2000), existe poca información relativa a su valor nutricional, lo cual es indispensable para el aprovechamiento las hojas como parte de la dieta de pequeños rumiantes (Korbut et al., 2009).

  • Las investigaciones que se han realizado para evaluar el valor nutricional de las hojas de los árboles mostraron que las hojas de los árboles tienen un valor nutritivo real en las dietas de rumiantes (Aganga y Tshwenyane, 2003; Kamalak et al., 2004; Azim et al., 2011).
  • Chumpawadee y Pimpa (2009) aconsejan que las hojas de árboles deben usarse como fuentes de fibra en las raciones de “Mezcla Total” (TMR) debido a su alto contenido de proteínas, minerales y vitaminas y su disponibilidad en la estación seca.

Además, las sustancias tóxicas en las hojas se pueden reducir mediante el secado al sol. Estas sustancias pueden ser favorables o desfavorables en la ingesta y los parámetros digestivos.

Los efectos asociativos entre los forrajes muestran una gran variabilidad entre los estudios. Esto refleja la complejidad y la multiplicidad de las situaciones nutricionales que afectan la ingesta y la función del rumen en un animal determinado (Niderkorn y Baumont, 2009).

En el Cuadro 1 podemos observar parte de la composición química de las hojas de algunos árboles frutales y ornamentales, existen algunos que ya se usan de manera habitual en la nutrición animal como la Leucaena.

Australia es el pionero en su utilización en grandes sistemas de pastoreo continuo, la siembran en franjas mezclado con alguna gramínea tropical.

Algo parecido sucede con el Pennisetum purpureum, Pasto elefante o Maralfalfa que se utiliza de forma habitual en las zonas tropicales de Latinoamérica.

Cuadro 1. Composición química de las hojas de algunos árboles frutales y ornamentales (expresado en % de materia seca)

En entregas posteriores, en nuestra sección de “Fichas de materias primas”, haremos especial hincapié en la composición química, especialmente en las características de la grasa y en los componentes minoritarios de algunas de ellas.





Dejar un comentario